El celuloide resiste a las nuevas tecnologías

Con la irrupción del cine digital, parece ser que algunos ven ya el adiós definitivo del formato de 35 mm, como ya ocurrió antes con el vinilo frente al CD y del vídeo con el DVD. En España, los exhibidores calculan que deberán invertir unos 1.000 millones de euros para cambiar las maquinas. El sistema digital se basa en un sistema electrónico en el que no existirá un soporte físico, sino películas que serán rodadas y almacenadas para luego ser enviadas a través de satélite a las salas. Sin embargo, este nuevo formato aún no tiene la suficiente calidad, y el celuloide sigue imponiéndose en las salas de cine.

EL MODELO ESTANDAR

Un cambio tan fuerte requiere unos estándares de normalización y calidad que las grandes majors de Hollywood se han encargado de elaborar. El resultado ha sido el Digital Cinema Initiatives. Dado su peso económico y estratégico, ningún fabricante podrá permitirse el lujo de no hacer caso a estas especificaciones. El DCI establece cuatro estándares de proyección digitalpor orden descendente de calidad y según el tipo de sala.

MEJORA DE CALIDAD

Además hay cuatro parámetros de calidad que están en función de la luminosidad, el espacio geométrico, la resolución y el contraste. Con esto se posibilitará que el espectador vea por primera vez en pantalla tonalidades que hasta ahora no se podían reproducir, una resolución de casi el doble de calidad respecto al celuloide, y un contraste mucho mejor.

LAS SALAS ESPAÑOLAS

En el mundo existen algo más de 400 salas con sistemas homologados por el DCI, aunque existen otras salas que, a pesar de que no se ajustan, permiten ofrecer películas con calidad digital. En algunos casos, debido a aspectos técnicos o físicos, es mejor no aplicar los parámetros del DCI. En España, la Asociación de Cine Digital agrupa a 75 salas. Muchas de ellas buscan mostrar, además de películas, eventos deportivos o artísticos. Solo tenemos nueve salas con aparatos que cumplen todos los requisitos del DCI.

REPARTO DE GASTOS

La inversión para adaptarse al nuevo modelo por sala española oscila entre 80.000 y 120.000 euros. El problemas es quién va a costear todo este largo proceso. Los exhibidores españoles palntean que sean las distribuidoras quienes se hagan cargo, ya que son ellas las grandes beneficiarias, debido a que ahorrarán enormes cantidades de dinero en transporte, logística, etcétera. El único inconveniente es el de la piratería, puesto que el formato digital es más susceptible a esta práctica, aunque ya se está trabajando para solucionarlo.

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